Empleo mi situación de prejubilado para embrutecer el cuerpo durante el día cuidando el cesped, los rosales, los frutales, haciendo restauración y bricolage y, por la noche, cuando el sol se ha puesto ya por encima del Teleno,cultivando el intelecto dedicado a la escritura de mis novelas históricas de corte medieval, como Iñigo Aldai y la apuesta del Rey, Iñigo Aldai y la vengtanza del Regidor, ...
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