lunes, 21 de enero de 2013
EL SECRETO DE LAS HOJAS PERDIDAS, por Alfonso Martínez.
CAPITULO XXXI y ÚLTIMO (22.01.2013)
Cenaron en la marisquería del Infanta Mercedes y brindaron por el éxito de la investigación con un Moët & Chandon Brut Imperial.
- La ocasión bien lo merece – dijo Roger.
Durante la cena, la conversación fue animada, pero al final, después del brindis y mientras esperaban que les trajeran el café, pareció que habían agotado cualquier tema para seguir conversando, pues ambos, como si se hubieran puesto de acuerdo, guardaron silencio. Roger, con el semblante serio y una mirada como ella hasta entonces no le había visto, fijó sus ojos en los suyos.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así? Me estás poniendo nerviosa.
- Quizás mis ojos traten de decirte lo que con palabras nunca sabría expresar de forma tan precisa- contestó él.
- ¿Y qué es lo que quieren…?
- Que cuando te vi por primera vez en la cafetería, aquella tarde, me llamaste poderosamente la atención. Vi a una mujer relativamente joven, muy atractiva, con clase, sola y muy apetecible para un ligue de fin de semana y, te lo confieso, con esa intención te abordé, pero …nada resultó como había planeado ya que …
- ¿Me estás diciendo que todo lo ocurrido entre nosotros ha sido el resultado de una estrategia previa para acostarte conmigo? Y tienes el valor de… - le cortó Ana visiblemente enfadada.
- Déjame continuar, por favor. Dame la oportunidad de explicarme – le pidió.
Ana guardó silencio. Su mirada era fiel reflejo del enfado que sentía.
- Nada resultó como yo había planeado – continuó - porque cuando pude sumergirme en la profundidad de tus ojos, y tuve la sensación que no me importaría perderme en ella, supe que nada de lo que había planeado tenía sentido, y empecé a sentir en mi
interior algo a lo que no estaba acostumbrado. Era como el revoloteo de mariposas en el estómago y una ligera sensación de vacío que me tenía desconcertado.
La mirada de Ana parecía haberse dulcificado.
- Dejé de ver en ti sólo la mujer apetecible y, cuando poco a poco te iba conociendo, fui descubriendo en ti a una mujer especial, a una mujer culta, con estilo, ilusionada en lo que hacía y ,además, como si la Naturaleza no hubiera sido ya lo suficientemente generosa contigo, guapa a rabiar y con una ojos preciosos. Así que perdí el control sobre todo aquello que había planeado y todo lo ocurrido contigo sólo es el resultado de esos sentimientos hacia ti que, sorpresivamente, se despertaron en mi corazón.
Roger hizo una pausa y continuó ante la atenta mirada de Ana.
- Mañana nos separaremos y quería decirte esto antes de que eso ocurra. Quería que supieras que lo que ocurrió la noche del domingo, fue algo muy sincero por mi parte, y que si también así lo fue por la tuya, me gustaría que la separación de mañana fuera algo temporal, lo más breve posible, pues deseo estar contigo. ¿Qué me dices?
Ana no respondió. Miró a Roger a los ojos y después, lentamente, se levantó.
- Comprendo – dijo Roger resignado al tiempo que también se levantaba- Aún así, te deseo todo lo mejor.
Ana dio la vuelta a la mesa, se acercó a él y le miró profundamente a los ojos. Alargó sus manos y cogió las de él ofreciéndole una sonrisa.
- ¿Vamos?
Y ASÍ TERMINA ESTA NOVELA. QUIERO DAR LAS GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE LA HABÉIS SEGUIDO Y A QUIENES PINCHARON EN ME GUSTA O ME HICIERON ALGÚN COMENTARIO.
HA SIDO UNA GRATA EXPERIENCIA Y TAMBIÉN DE NOTABLE SATISFACCION HABER PUESTO AL ALCANCE DE TODOS ESTA NOVELA Y SIN OTRA ASPIRACIÓN POR MI PARTE QUE PROPORCIONAROS UN RATO DE ENTRETENIMIENTO Y EVASIÓN.
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